Desde el 8 de octubre del año pasado que el subprefecto Nelson Contreras Irrazabal se desempeña como jefe de la Prefectura de la PDI de Ñuble, cargo que -en términos simples- implica ser el brazo operativo de la jefatura regional, y de la cual dependen las brigadas operativas que realizan la investigación criminal, como también, el Departamento de Migraciones y Policía Internacional, que constantemente fiscaliza a la población extranjera.
El oficial de la PDI se encuentra ad portas de llegar a un hito importante en la carrera de cualquier detective, ya que el 1 de febrero cumple 30 años de servicio. Con ya tres meses cumplidos de gestión en el cargo, se ha interiorizado de la realidad local, no sólo en términos de criminalidad, sino que también de las tradiciones que identifican a Ñuble como un canal hacia el Chile profundo, validando a esta zona con el eslogan de “tierra de héroes y artistas”.
“Mis estudios fueron en Santiago y mi primera destinación fue la Brigada de Homicidios Metropolitana, donde me desempeñé desde el año 1998 al 2013”, describe el subprefecto Nelson Contreras, quien –coincidentemente- comparte la especialidad del jefe regional de la PDI, prefecto inspector Enrique Zamora: investigación de homicidios.
– Cuéntenos un resumen de su carrera en la PDI.
Ingresé a la institución en 1996. Posterior a mi experiencia en la Región Metropolitana, fui destinado a la Brigada de Homicidios Coyhaique, donde presté servicio hasta el año 2019. En el mes de enero de ese año, ingresé a la Academia de Estudios Superiores (Asepol), egresando a fin de año como oficial graduado en investigación criminalística. Luego, fui destinado a la Inspectoría Regional Atacama, donde estuve un año y medio. Luego me desempeñé como subjefe en la Brigada de Homicidios de Copiapó. Desde el 3 de enero del año 2021, cumplí funciones como jefe de la Plana Mayor Regional de Copiapó y desde allí, gracias a la confianza de nuestro Alto Mando, fui designado como jefe de la Prefectura Ñuble en octubre de 2025.
-Una vez que llegó a Ñuble ¿cuáles fueron sus primeras impresiones de la región?
Cuando me informaron que debía asumir el cargo acá en la Prefectura de Ñuble, lo primero que hice fue estudiar la historia de la región, entendiendo que es la más joven del país, ya que desde el 6 de septiembre del año 2018 se emancipó del Biobío; que tiene tres provincias, 21 comunas; con un alto componente rural. En cuanto a clima, las temporadas son bien marcadas; es decir, el verano es bien caluroso y el invierno muy frío. Conocida es también por el trato amable de sus habitantes. Lo importante es que llegué con mucho entusiasmo, de poder trabajar y mantener el compromiso de aportar con lo que uno, con la experiencia, ha aprendido. Son casi 30 años de lecciones en las distintas áreas, tanto en la administrativa como en la operativa. Mi objetivo es aportar, dirigir y facilitar el trabajo de las distintas unidades dependientes de esta prefectura, que son las que realmente realizan el trabajo operativo en las distintas áreas.
– En ese sentido ¿Qué desafíos asoman bajo su gestión?
A nivel de prefectura seguimos las directrices de nuestro Director General, Eduardo Cerna Lozano, que mantiene un Plan Estratégico de Desarrollo Policial hasta 2028, que implica una hoja de ruta para robustecernos como institución. Además, y a través del jefe de la Región Policial de Ñuble, que es el prefecto inspector Enrique Zamora Sáez, existe un diagnóstico más local de la zona. Con esos dos componentes, se están consolidando las estrategias que se han implementado con las distintas unidades. La mirada siempre está puesta en el análisis criminal, la inteligencia policial, el control migratorio, que son las áreas de servicio en la que la PDI es especialista. Por ello, un desafío es seguir mejorando los estándares de investigación, siempre preocupado del capital más importante que tenemos, que son las personas, y, en segundo lugar, seguir actualizándonos en el uso de herramientas tecnológicas que hoy están a nuestro alcance, y que nos permiten adecuarnos a la investigación criminal de esta época, anticipándonos a los fenómenos criminales que podrían afectarnos.
– ¿Cómo evaluaría el desempeño de la PDI en 2025?
Voy a partir respondiendo desde un comentario: el jueves 8 de enero, la Fiscal Regional de Ñuble, Nayalet Mansilla, dio cuenta pública de su gestión 2025, y se relevaron resultados en materia de persecución penal, e hizo alusión a una serie investigaciones que fueron coordinadas con PDI, en distintas materias, tanto de homicidios, como delitos económicos, delitos sexuales, robos, lavado de activos, antinarcóticos y contra el crimen organizado. Sumado a condenas importantes dictadas por los tribunales, podemos decir que fue un buen año. En términos de estadísticas, la gestión dio cuenta de una mejora en los procesos que desarrollamos; en 2025 hubo importantes resultados investigativos y el objetivo es robustecerlos este año. Para conseguir estos resultados, ha sido importante mantener una coordinación constante no solo con el Ministerio Público, sino que los distintos organismos con los que conformamos el ecosistema de seguridad.
– A pesar del esfuerzo, y que los indicadores arrojan que Ñuble tiene una baja criminalidad en relación al resto de las regiones, lo cierto es que es una de las zonas con mayor percepción de inseguridad ¿cómo enfrenta este escenario?
-La percepción de inseguridad es un tema multidimensional, y en la PDI mantenemos nuestro compromiso de aportar desde nuestro campo de acción, con el objetivo de reducir la sensación de impunidad. Los detectives investigan para que los delitos tengan un imputado conocido. Sabemos que hay organizaciones o bandas criminales que vienen a delinquir a Ñuble, y el objetivo siempre es poder detectar a tiempo esos grupos que están operando; realizar los procesos investigativos robustos para que, en definitiva, el Ministerio Público, quien dirige la investigación, pueda obtener los elementos suficientes para judicializar y llevar a cabo un proceso penal donde se obtengan condenas. Considerando que el temor de la ciudadanía es una percepción, y por lo tanto es legítimo, nosotros tenemos el desafío de innovar y prospectar escenarios, sabiendo que la criminalidad es constante, va mutando de alguna manera y es un trabajo permanente para devolver la tranquilidad a la ciudadanía.
– Considerando que es un problema multidimensional ¿cuál es la importancia del trabajo interagencial con las demás instituciones?
Bueno, es importante el concepto de “ecosistema de seguridad”, porque habla de los distintos organismos públicos que convergemos en la materia, y debemos darle una respuesta concreta a la población, con un trabajo coordinado. No podemos trabajar solos, sino que debemos actuar conjuntamente. Lo hemos demostrado a nivel nacional, y a nivel regional: en 2025 hicimos distintas intervenciones en puntos estratégicos relacionados con el control migratorio, con el ubicar a personas prófugas de la justicia, como también la investigación en delitos contra las personas y contra la propiedad, incluso contra el medio ambiente. Ahí radica la importancia del trabajo interagencial. Por otra parte, es importante señalar que dentro de la institución el trabajo es multidisciplinario, toda vez que las investigaciones no las realiza una sola brigada, sino que se ve fortalecida con las distintas áreas, como por ejemplo el Laboratorio de Criminalística, la Oficina de Análisis Criminal, los asesores técnicos, quienes -en definitiva- aportan con su conocimiento para poder llevar a buen puerto una investigación y que esta sea robusta y que el Ministerio Público pueda tener todos los elementos para poder judicializar estas investigaciones.
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