Tierra raras en Itata: el nuevo interés minero que comienza a generar preguntas entre los vecinos
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Durante las últimas semanas, un concepto que hasta hace poco resultaba desconocido para buena parte de los habitantes de la Provincia de Itata comenzó a aparecer con mayor frecuencia en registros mineros y antecedentes públicos: las denominadas tierras raras.
El interés no es casual. Empresas vinculadas al sector minero han presentado solicitudes y cuentan con antecedentes de concesiones para explorar sectores de Ñuble, particularmente en comunas de la zona costera y del secano interior.
La situación ha despertado inquietud entre vecinos de comunas como Quirihue, Ninhue, Trehuaco, Ránquil, Coelemu y Cobquecura, especialmente por la falta de información sencilla y accesible respecto de qué significan estas concesiones y cuáles podrían ser sus consecuencias para el territorio.
Sin embargo, antes de hablar de una eventual “minería de tierras raras” en Itata, es necesario aclarar un punto fundamental: una solicitud o concesión de exploración no significa que exista actualmente una mina ni que esté autorizada una explotación minera.
¿QUÉ SIGNIFICA UNA CONCESIÓN DE EXPLORACIÓN?
En términos simples, una concesión de exploración entrega derechos mineros para realizar trabajos destinados a determinar si en un determinado territorio existen minerales de interés y conocer sus características.
El proceso puede resumirse de la siguiente manera:
Solicitud de concesión → exploración → estudios geológicos → determinación de posibles recursos → evaluación económica → eventual proyecto de explotación → evaluación ambiental y obtención de permisos → eventual operación minera.
Por lo tanto, las solicitudes que actualmente generan preocupación corresponden principalmente a una etapa temprana.
Esto significa que no se puede afirmar que en esas zonas se instalarán minas, ya que primero debe determinarse si efectivamente existe un depósito de tierras raras, qué cantidad contiene, si resulta económicamente viable y qué características tendría un eventual proyecto.
¿QUÉ SON LAS TIERRAS RARAS?
Las tierras raras no corresponden a un solo mineral. Se trata de un grupo de 17 elementos químicos que poseen propiedades especiales y que son utilizados en numerosas tecnologías modernas.
Entre ellos se encuentran el neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, elementos particularmente relevantes para la fabricación de determinados imanes permanentes de alta potencia.
Estos materiales son utilizados, entre otras aplicaciones, en motores eléctricos, energías renovables, electrónica, robótica, industria tecnológica y sistemas de defensa.
Su importancia ha aumentado considerablemente durante los últimos años debido a la transición energética y a la creciente demanda mundial por tecnologías de electrificación.
¿POR QUÉ ITATA HA DESPERTADO INTERÉS?
La zona de la Cordillera de la Costa y sectores del secano costero de Ñuble presenta características geológicas que han despertado el interés de empresas dedicadas a la exploración de estos minerales.
De acuerdo con antecedentes publicados durante este año, se han registrado nuevas solicitudes de exploración en distintas comunas de la provincia.
En agosto se informó de 33 pedimentos de exploración que abarcarían cerca de 9.900 hectáreas en Quirihue, Ninhue y Trehuaco, mientras que en Ránquil se reportaron otros 26 pedimentos, equivalentes a unas 6.300 hectáreas.
Estas cifras, sin embargo, deben interpretarse con cautela: la superficie asociada a un pedimento no significa que toda ella será intervenida físicamente ni que se convertirá en una futura explotación minera.
El catastro oficial de SERNAGEOMIN permite diferenciar entre solicitudes en trámite y concesiones constituidas, información fundamental para conocer el estado real de cada iniciativa.
COBQUECURA: UN ANTECEDENTE QUE YA AVANZÓ MÁS
El caso de Cobquecura merece especial atención porque en esta comuna existen antecedentes de exploración que vienen desarrollándose desde años anteriores.
Durante 2026 se informó además de la constitución de primeras concesiones de explotación relacionadas con tierras raras en el sector de Talcamávida.
Esto representa una etapa diferente a los actuales pedimentos de exploración que han comenzado a aparecer en otras comunas de Itata.
La diferencia es importante: explorar no es lo mismo que explotar.
¿POR QUÉ EXISTE PREOCUPACIÓN ENTRE LOS VECINOS?
La preocupación de las comunidades no necesariamente se origina en el rechazo a toda actividad minera.
El principal problema parece estar relacionado con la falta de información sobre qué se está solicitando y qué podría ocurrir en el futuro.
En una provincia donde existen actividades agrícolas, forestales, vitivinícolas, turismo, pesca artesanal y una importante población rural, las preguntas son numerosas.
¿Qué empresas están explorando?
¿Dónde exactamente están las concesiones?
¿Cuántas hectáreas abarcan?
¿Se realizarán perforaciones?
¿Se utilizará agua durante la exploración?
¿Qué ocurriría con las napas y los cursos de agua si posteriormente existiera explotación?
¿Qué superficie podría ser intervenida?
¿Qué impacto podría tener sobre bosques, agricultura y turismo?
¿Y cuáles serían los beneficios económicos para las comunas?
Son preguntas que, por ahora, deben ser diferenciadas entre la etapa de exploración actual y una eventual etapa futura de explotación.
EL AGUA: UNA DE LAS PRINCIPALES INTERROGANTES
Uno de los temas que probablemente concentrará mayor atención de las comunidades será el recurso hídrico.
En sectores rurales de Itata, el agua constituye un elemento particularmente sensible para el consumo humano, la agricultura y las actividades productivas.
Sin embargo, actualmente no corresponde atribuir a las solicitudes de exploración un determinado consumo de agua o una eventual contaminación, porque todavía no existe un proyecto de explotación definido para la mayoría de estas iniciativas.
Si en el futuro alguna empresa presenta un proyecto minero, será fundamental conocer qué tecnología utilizará, cuánta agua requerirá, de dónde será obtenida y cuáles serán las medidas destinadas a proteger las aguas superficiales y subterráneas.
EL ANTECEDENTE DE PENCO
El interés por las tierras raras en Ñuble ocurre además en un contexto en que la Región del Biobío ya cuenta con un proyecto mucho más avanzado.
En junio de 2026 fue aprobado ambientalmente el proyecto de tierras raras de Penco, impulsado por Aclara, con una inversión declarada cercana a los US$130 millones.
La iniciativa busca recuperar tierras raras presentes en arcillas y la empresa plantea un sistema de procesamiento que, según sus antecedentes, permite una alta recirculación del agua y evita procesos tradicionales como el chancado y molienda de roca.
El proyecto, sin embargo, también ha generado oposición y cuestionamientos de organizaciones y sectores de la comunidad de Penco.
Este antecedente es relevante para Itata porque demuestra que el interés por estos minerales ya pasó de la etapa de investigación geológica a proyectos concretos de explotación en la zona centro-sur del país.
UNA OPORTUNIDAD ECONÓMICA, PERO TAMBIÉN UN DESAFÍO
Las tierras raras son consideradas minerales estratégicos a nivel internacional.
Su demanda está relacionada con sectores tecnológicos y energéticos que podrían seguir creciendo durante las próximas décadas.
Para Ñuble e Itata, un eventual desarrollo de esta actividad podría representar oportunidades de empleo, inversión, servicios, transporte, proveedores locales y nuevas actividades económicas.
Pero también surge una pregunta fundamental:
¿Cuánto de ese beneficio quedaría realmente en las comunas donde se encuentra el recurso?
La experiencia histórica de Chile con sus recursos naturales plantea un desafío evidente: no basta con extraer y exportar materias primas.
Si las tierras raras adquieren la importancia que actualmente proyectan los mercados internacionales, el país podría intentar avanzar también hacia actividades de procesamiento, investigación, tecnología y generación de productos de mayor valor agregado.
INFORMARSE ANTES DE QUE EXISTA UN PROYECTO
Para los vecinos de Itata, probablemente el desafío más inmediato no sea decidir hoy si están a favor o en contra de una eventual minería de tierras raras.
El primer paso es mucho más básico: saber exactamente qué está ocurriendo.
Conocer qué concesiones existen, quiénes son sus titulares, qué superficie abarcan, cuál es su estado jurídico y qué actividades pueden realizar sus titulares constituye información fundamental para que las comunidades puedan participar de manera informada.
La Subsecretaría de Minería y SERNAGEOMIN poseen registros oficiales que permiten consultar los antecedentes de las concesiones mineras.
Por ahora, lo concreto es que existe un creciente interés por explorar el potencial de tierras raras en distintos sectores de Ñuble e Itata.
Lo que todavía no existe, en la mayoría de estos casos, es una autorización para instalar una mina. Y esa diferencia es fundamental.
EL DEBATE RECIÉN COMIENZA
La aparición de estas concesiones abre un debate que probablemente irá adquiriendo mayor importancia en los próximos años.
Las tierras raras pueden convertirse en una oportunidad para diversificar la economía regional y participar de una industria tecnológica de importancia mundial.
Pero cualquier eventual explotación deberá responder también a preguntas fundamentales sobre agua, medioambiente, territorio, participación ciudadana, empleo y beneficios para las comunidades locales.
Por eso, más que generar alarma o minimizar el fenómeno, el desafío para Itata será informarse desde ahora.
Porque si algún día se confirma la existencia de un yacimiento económicamente viable, la discusión ya no será solamente sobre qué hay bajo la tierra.
Será sobre qué tipo de desarrollo quiere la Provincia de Itata y bajo qué condiciones está dispuesta a aceptar que sus recursos naturales sean utilizados.
