Ñuble, ocho años construyendo región
Este 6 de septiembre, la Región de Ñuble conmemora ocho años desde aquel momento histórico en que dejó de ser parte de la Región del Biobío para iniciar su propio camino como región.
Ocho años pueden parecer poco tiempo en la historia de un territorio, pero han sido suficientes para demostrar que Ñuble tiene identidad, historia, cultura, tradiciones y, sobre todo, una comunidad que quiere y merece seguir creciendo.
La creación de nuestra región no fue solamente un cambio administrativo en un mapa. Fue el reconocimiento de una identidad construida durante generaciones por hombres y mujeres que han trabajado la tierra, levantado sus pueblos, mantenido vivas nuestras tradiciones y defendido con orgullo el nombre de Ñuble.
Desde la cordillera hasta el mar, desde San Fabián hasta Cobquecura, nuestra región es diversa. Somos agricultura, turismo, vitivinicultura, pesca artesanal, comercio, emprendimiento y patrimonio. Somos también pequeños pueblos y ciudades que tienen sus propias necesidades, sueños y desafíos.
Y en este octavo aniversario, también es necesario mirar hacia adelante.
Porque crear una región fue el primer paso. Ahora el desafío es lograr que la descentralización se traduzca realmente en mejores oportunidades para quienes viven en cada una de sus 21 comunas.
Ñuble necesita más conectividad, mejores caminos, acceso oportuno a la salud, educación de calidad, seguridad, empleo y oportunidades para nuestros jóvenes. Y también necesita que el desarrollo llegue a los sectores rurales, a las localidades más apartadas y a aquellas comunas que muchas veces sienten que el progreso avanza más lento.
En particular, la provincia de Itata nos recuerda que el desarrollo regional debe construirse mirando todo el territorio y no solamente sus principales centros urbanos. Quirihue, Cobquecura, Coelemu, Ninhue, Portezuelo, Ránquil, Trehuaco y las demás comunas tienen mucho que aportar al futuro de Ñuble.
A ocho años de la creación de nuestra región, corresponde valorar lo avanzado, pero también ser críticos y exigentes respecto de lo que todavía falta.
Una región no se construye solamente desde las oficinas públicas. Se construye en cada escuela, en cada campo, en cada caleta, en cada emprendimiento, en cada organización social y en cada familia que lucha diariamente por salir adelante.
Ñuble tiene historia, pero también tiene futuro.
Y ese futuro dependerá de nuestra capacidad para trabajar unidos, dejar de lado las diferencias cuando se trata del bienestar de nuestra gente y comprender que el verdadero desarrollo regional no puede medirse solamente en grandes obras o cifras de inversión, sino también en la calidad de vida de cada uno de sus habitantes.
Hoy, cuando Ñuble cumple ocho años como región, debemos sentir orgullo por lo que somos y, al mismo tiempo, renovar nuestro compromiso con lo que queremos llegar a ser.
¡Feliz octavo aniversario, Región de Ñuble!
Que sigamos construyendo una región con identidad, oportunidades y dignidad para todos sus habitantes.
