En una emotiva eucaristía, la comunidad de Quirihue celebró el 23º aniversario de vida sacerdotal del Padre Pedro Rodríguez Jara, quien ha dedicado su ministerio a servir a diversas localidades de la región. A pesar de los desafíos impuestos por la pandemia y la escasez de vocaciones sacerdotales, el Padre Pedro llegó a Quirihue en marzo de 2020.
La trayectoria del Padre Pedro Rodríguez Jara se caracteriza por su entrega y compromiso con la fe. Su servicio pastoral se ha extendido a comunidades como San Ignacio, El Carmen, San Vicente, Bulnes y El Buen Pastor, donde ha llevado consuelo y esperanza a los fieles. Además, su formación académica incluye tres años de estudios de Sagradas Escrituras en Italia, lo que enriquece su labor pastoral con una profunda comprensión de las escrituras.
En la Diócesis de Chillán, el Padre Pedro ha desempeñado roles de gran responsabilidad, como Vicario General y Vicario para la Educación, demostrando su capacidad de liderazgo y su compromiso con la formación espiritual de la comunidad.
Durante la eucaristía de celebración, el Padre Pedro expresó su gratitud por el apoyo de la comunidad y compartió su anhelo de vivir como un hermano en la fe, aspirando a la vida eterna. «Mi mayor satisfacción es trabajar con las comunidades, que la persona bautizada se sienta integrada a la comunidad», afirmó el sacerdote, destacando su vocación de servicio y su deseo de fortalecer los lazos de fraternidad entre los fieles.
Reflexiones sobre la Cuaresma y el seguimiento de Cristo
La misa concelebrada, presidida por el Vicario Padre Andrés Lacalle, fue un espacio de reflexión sobre las lecturas del día y el significado de la Cuaresma. El Padre Lacalle invitó a los presentes a valorar la responsabilidad de guiar a los hijos en el camino del Señor y a seguir a Cristo con entusiasmo y alegría. «Que el Señor nos contagie en seguirlo, en que sea el hijo muy amado, invitado a ser su hermano», expresó el sacerdote, animando a la comunidad a vivir la Cuaresma con esperanza y alegría.
«Vivimos Cuaresma, es un tiempo de preparación para Semana Santa, también es un tiempo de alegría, no es para andar cabizbajo, debemos andar en la vida con la frente en alto en el Señor que es nuestra fuente de inspiración», concluyó el Vicario parroquial de Quirihue, transmitiendo un mensaje de optimismo y confianza en la fe.
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